22 jun. 2011

Hablemos un poco de Educación

Ahora que ya ha acabado el curso, y yo he finalizado el impartir clases como profesora particular económicamente sumergida (matemáticas, física, inglés, química, biología...), voy a hacer una recapitulación final y comentar ciertas cosillas en las que he ido pensando conforme ha ido pasando el tiempo. Tal vez se me pasen algunas por alto, pero haré lo que pueda por no olvidar ningún punto.


Clases particulares


¿Qué son las clases particulares? Al menos como yo las entiendo, son clases extraordinarias que se dan a un alumno en particular. Para ello, has de intentar ver cómo estudia el alumno, si lo hace de forma eficiente, o simplemente, si sabe estudiar o no (y más adelante ver si sabe hacer mapas conceptuales, esquemas, resúmentes) e intentar aplicar las técnicas de estudio que mejor le vengan al alumno en cuestión. Porque ¿para qué pasar horas estudiando mal, si puede aprender a hacerlo bien y a su manera individual como persona única que es? La masificación es útil sólo para manetener relaciones con otras personas de su edad. La transversalidad y diversidad se pierde a medida que adaptas tu clase a los más lentos o los más rápidos según tu (el del profes@r de turno) método, todo lo que se aparte de la media, tendrá problemas en aprender si no tiene estímulos adecuados en otros lugares.

Y aquí, con estos alumnos alejados de la media de la clase, es donde suelen fallar los métodos de aprendizaje. Lo primero es intentar identificar el problema... ¿por qué tiene problemas el alumno con la asignatura que necesita que le impartas? Y si la respuesta parecía al principio que podía ser simple, a medida que vamos profundizando, vemos que no.


  • Afinidad por ciertas materias e inaptitud para otras
En algunos casos los alumnos o sus familiares tienen clarísima cuáles son las tendencias del alumno. Es que "es de letras" y ven en las asignaturas de ciencias (hablo de este caso concreto porque son las asignaturas que yo doy, pero se puede dar a la inversa también) un obstáculo insalvable hasta que se dan cuenta que cambiando su itinerario educativo pueden obviarlas en su educación. 

Es en estos casos, que tan claro tienen que son "de tal", que tan convencidos están de ello, cuando más difícil es intentar enseñar la asignatura. No es imposible, pero es difícil. Al más mínimo tropiezo, con la justificación en la boca de que "no es lo suyo", optan por esforzarse lo mínimo para superarlo, sin llegar a asimilarlo.

Y hoy en día, no sólo es inculto el que no sabe de historia o literatura... hay una incultura más peligrosa que es el Anumerismo, aunque no esté tan mal vista.


En esas edades en las que aún se están desarrollando físicamente e intelectualmente/psicológicamente, estoy de acuerdo de que pueden mostrar cierta afinidad por algunas asignaturas, pero el ser a pie juntillas "de ciencias o de letras" no tiene demostración alguna. Aún el alumno se está formando, simplemente no se le da el estímulo adecuado para que se interese por todas las asignaturas igual.


  • El alumno no sabe ni de qué va ni cómo enfrentarse a la asignatura
¿Se cogen apuntes? ¿no se cogen? ¿van por el libro? ¿han de hacer esfuerzo adicional en casa? Hay profesores que creen dejar tan claro a los alumnos qué esperan de ellos, que ni siquiera se lo dicen. Y así el alumno sólo se estudiará la mitad de la asignatura, por lo que le será más difícil llegar al aprobado.

  • Falta de autoestima (profesores, familiares)
Otro de los problemas que he visto (y eso que no soy muy adivina) es la falta de autoestima de los propios alumnos en sí mismos. A veces la familia se piensa que "no dan más de sí", y claro, si ni tu familia confía en tí ¿qué van a poder esperar con tus notas? Pues nada... Eso genera un círculo vicioso, en el que el alumno hace menos aún, porque total, no va a llegar al mínimo exigido haga lo que haga, pues el/la pobre, es muy "simple". Siguiendo el círculo, los profesores ven que muestra poco interés, y que no llega al aprobado ni raspándolo. En vez de pensar qué puede pasar, se limitan a ponerlo en las clases intensivas para recuperar, donde les bajan los mínimos exigidos, y el alumno vuelve a hacer menos de lo mínimo que le piden. 

Al apartarlos para las extraescolares, y dejándolos pasar de curso con asignaturas pendientes, lo único que hacen es afianzar la falta de autoestima que el alumno padece, algo que influirá en su desarrollo como persona adulta en el futuro, su forma de verse a sí mismo, y en la imagen que cree que proyecta a los demás.

Creo que simplemente dándoles la confianza que necesitan en sí mismos, se anda un buen trecho a la hora de mejorar las notas en las clases particulares. Tal vez he tenido mucha suerte con mis alumnos, y todos me han salido muy listos (a pesar de que nadie antes se haya dado cuenta), pero simplemente con el hecho de que sepan que pueden hacerlo, les da fuerza para intentarlo (independientemente de que lo hagan bien o mal)

  • Confianza excesiva de familiares
Otra veces los padres son demasiado exigentes. Quieren que saque las mejores notas y una leve variación ya es motivo por el que preocuparse. Esta confianza excesiva es un arma de doble filo, pues puede que simplemente sea una bajada transitoria por estar pasando por la edad del pavo, o bien hace que el alumno esté tan confiado en sus capacidades que no aprecie la verdadera dificultad de las nuevas asignaturas a las que se enfrenta, infravalorándolas y pensando que "en un rato" se las saca, hasta darse cuenta de que no es así.

Un matiz de ésto junto al punto anterior sería "la teoría me la estudio en un rato, ayúdame con los problemas que es lo que se me atraviesa". Pues chiquill@, si aún no te has estudiado la teoría, por más que quieras los problemas te van a sonar a chino mandarín, no se puede empezar la casa por el tejado...

  • "Te suspendo para que te esfuerces más"
¡Pero persona de Dios! ¿Qué tipo de psicópata eres? Está el alumno dando todo lo que puede de sí mismo en tu asignatura, y tú vas y le suspendes para ¿que se esfuerce más? ¿Y si de la forma que tú le pides el esfuerzo el alumno no puede dártelo? ¿Y si no sabe que esfuerzo es el que quieres?

No hay nada más decepcionante que luchar por un aprobado y que te lo nieguen por una chorrada... Porque sí, porque mira los exámenes y no los aprueban porque no les da la gana (o de nuevo yo soy una blandengue y no tengo criterio para opinar) pero yo creo que motiva mucho más una recompensa de un aprobado raspado, que una bronca de tus padres, profesores, castigo incluido por el suspenso que tanto trabajo te ha costado conseguir... ¿O es que no me lo habría planteado así nunca?

Y es que si lo que intentan con ese método es motivar a los flojos que sí que pueden dar de sí mucho más pero no lo hacen porque se aburren / no muestran interés / quieren transformarlos en mega-estudiantes... Pues que cambien otras cosas y no jueguen con las notas. Porque un aprobado es un aprobado, y un suspenso un suspenso, y en el camino intermedio se pierden las esperanzas y la motivación según quién equilibre la balanza.



El Sistema Educativo

Aunque parezca que no venga al cuento, yo siempre pensé que jamás podría ser profesora. Pero desde que hice el CAP, me dí cuenta de que me gusta enseñar. Y no sólo me gusta enseñar, sino que me gusta aprender de / con mis alumnos, porque cada vez que imparto una clase, reaprendo aquello que les estoy enseñando. Por eso, no estoy de acuerdo ni con el sistema de opositar para conseguir una plaza, ni del sistema anquilosado de enseñanza que tenemos en este país. De nada me sirve ser la mejor bióloga del mundo, que me sepa los mil millones de temas biólogicos del universo hasta el más mínimo detalle, si después no voy a poder transmitírselo a mis alumnos. Y no podré transmitírselo porque el nivel que impartiré jamás llegará a esos niveles de especificidad.

Hoy en día la mayoría de las personas que opositan a profesores lo hacen por el puesto de trabajo, sus vacaciones y su sueldo fijo. Nada que ver con motivación ni empatía ni ganas de enseñar. Eso no lo mide ningún baremo. Si te las sacas, estás rodando de un centro a otro, donde la mayoría de los profesores no se implican lo suficiente porque no estarán allí demasiado tiempo, y cuando consiguen quedarse en un sitio son ya demasiado viejos y están tan quemados que no ponen interés en actualizarse y ponerse al día. Lo sé, soy muy dura en mis afirmaciones. Sé que hay excepciones. Sé que poco a poco la cosa puede estar cambiando. Pero la experiencia me dice que nada mejora, o que si lo hace, es muy levemente. Además, se suman otros problemas...


  • Profesores que imparten materias para las que no están cualificados

De más es sabido que para ocupar el puesto de un profesor (por baja) hay que esperar un tiempo. Este tiempo se puede ir alargando aún más, pues una vez que ha pasado, es cuando se ponen a buscar en la bolsa. (Esto repercute en cursos que apenas dan materia, y cuando se la dan, es a borbotones) Van pasando lista hasta que encuentran a alguien, y sino, saltan a otra lista "que tenga algo que ver". Y aquí tenemos el problema. Ese "que tenga algo que ver" a veces el algo es nada, y el nuevo profesor se tiene que preparar un temario que no ha visto en su vida (sólamente cuando estuvo en el instituto) y lo tiene que dar sí o sí. Así que lo fácil es aprendérselo de carrerilla y que sus alumnos se lo suelten a él exactamente igual, cual papagallos. Y si no lo hacen así, suspenden, y esto me lleva al siguiente punto:

  • Limitación de la creatividad de los alumnos

Estoy de acuerdo en que en las asignaturas teóricas hay que sabérselas y hay poco espacio para la creatividad, pero el hacer que un alumno te lo suelte exactamente igual que tú se lo das, les limita. Es mejor intentar fomentar el "di con tus palabras" que "definición de". La definición cualquiera puede soltarla, no hace falta entenderla, pero si no la entienden ¿qué valoras con que te la hayan escrito? ¿Que tienen buena retención de memoria? ¿Es en eso en lo que hay que basar la evaluación?


  • Sólo un camino para llegar a la solución

Un ejemplo de esto por ejemplo puede ser matemáticas, sistemas de ecuaciones. Tenemos dos incógnitas, x e y, y tres métodos de resolución: Sustitución, igualación y reducción. Los alumnos deben aprender los tres, un método les resultará más fácil que otro para encontrar la solución, pero aún así, saben que hay tres maneras diferentes de hacerlo, y que de cada una de las maneras siempre pueden despejar una u otra incógnita. Pues bien, los profesores que dicen "esto me lo haces así en el examen y si no no puntúa" limitan su capacidad de pensamiento y los enfocan a la única salida posible, el enfoque del profesor.

Es triste intentar mostrar todos los caminos posibles para llegar a una solución, y que te digan "no, yo sólo así que si no me suspenden". Cada mente es única, y funciona por sí misma. Si de forma razonada llegas de varias formas a una solución, hallarás la tuya propia para lograrlo, y no será ni mejor ni peor que la que te enseñan, porque deberían enseñarlas todas... ¿Por qué limitarles si es ahora cuando deberían explorar todas las direcciones de sus pensamientos?

  • Corrección de exámenes
¿Qué es lo que prima? ¿El saber hacer un ejercicio o que el resultado final cuadre? A veces parece ser la segunda opción la predominante. Y por lo que sé, los despistes abundan más, pues aún sabiendo hacerlo, se equivocan los resultados. Por tanto muchas veces no se evalúa la capacidad del alumno en realizar tal o cual ejercicio, sino simplemente que les dé el mismo resultado. De acuerdo que un signo cambiado no tiene que tener la misma puntuación que el ejercicio perfecto, pero ¿el desarrollo del ejercicio estaba bien? ¿se ve el lugar del despiste? Algo debería contar ¿no? Además, haciendo hincapié en los despistes, los alumnos aprenderán a estar más pendientes de sí mismos (pues suelen repetir siempre los mismos fallos) y a autocorregirse.

  • Inseguridad de los profesores
Los profesores en sus aulas son dios y no se equivocan. Y si se equivocan lo llevan muy mal. Que un alumno se preocupe por sus notas e intente buscar ayuda fuera de sus dominios puede considerarse herejía, y según ellos (generalizo para dar un tono más melodramático) lo único que hace es confundir al estudiante, así que mejor que no dé clases con otras personas. ¿Qué tipo de confusión puede causar al alumno? ¿Que se salga de sus métodos unidireccionales y dictatoriales, no vaya a ser que solucione un problema de manera que ni el profesor/a sepa cómo ha llegado a dicha solución? 


De hecho, creo que el que un alumno llegue de varias maneras a la solución es el mejor método de autocorrección que existe. Si sólo aprenden la que le enseñan en clase, jamás sabrán a ciencia cierta si lo que han resuelto está bien o no.


  • Inutilidad de las TIC instaladas - Sobrepeso en cantidad de libros

Tanto que liaron para que hubiera ordenadores en las aulas, que no les dan uso. Tanto que montaron instalaciones para que los chavales sigan cada vez más con más sobrepeso de libros y libros. ¿En qué ha mejorado? En vez de cambiar los métodos de evaluar, no ya que sepan hacer algo, sino que sepan cómo buscar en la web el cómo hacerlo, por ejemplo, en vez de simplemente en copiar y pegar que no sirve de nada... Las nuevas tecnologías no van de la mano con la mayoría de los educadores que imparten sus "arcaicas" asignaturas.

La forma de saber ha cambiado. Antes el que más sabía era el que más conocimientos acumulaba, pero hoy día, es aquel que más "sabe hacer" o sabe hallar la manera de cómo hacerlo... O al menos ha de ser complementario al saber enciclopédico...

En fin, éstas son algunas de las muchas cavilaciones que he tenido durante este curso en mi cabecita. Lo siento si he podido parecer dura en algunos extractos, pero es mi opinión, y como tal, hasta que no vea cambios fehacientes no podré modificarla. De hecho, si el sistema fuera bien no podría encontrar alumnos a los que enseñar, aunque irónicamente lo que más feliz me hace es que aprueben y encuentren su propia forma de aprender y ya no les vuelva a hacer falta nunca más mi ayuda.

Con todo esto, remarcar que estoy contentísima con todos y cada uno de l@s alumn@s que he tenido, porque de tod@s he aprendido algo, y por un tiempo, me he sentido útil para la sociedad.

De interés: