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23 nov 2012

Proyecto "Tarjeta de vacaciones" de DeviantArt, un acto solidario

Para aquellos aficionados al arte, seguramente conocerán esta red social, surgida allá por el año 2000, en la que principalmente podemos encontrar trabajos artísticos en cualquiera de sus formatos: Pintura, Digital, Literatura, etc...

Cómo no, formo parte de esta web también; y de vez en cuando, crean concursos con gran variedad de premios. Sin embargo, hoy, me gustaría compartir con vosotros la bonita idea que han tenido esta última vez, en la cual te regalan un mes de membresía premium gratuita (para acceder a todas las opciones lo ideal sería pagar) a cambio de enviar una tarjeta de felicitación de vacaciones a enfermos de hospitales.



Si os gusta la idea y queréis más información (en inglés) aquí podéis leerla: Holiday Card Project.

Para los que seáis más perezos@s y no os apetezca leer en inglés, os comento los puntos más interesantes de la lectura.

Las tarjetas se distribuirán a hospitales internacionales y de los Estados Unidos, gracias a personas (deviants) seleccionados según las zonas de sus respectivos hospitales. Se las darán a pacientes desde niños a ancianos, con enfermedades o heridas que pueden variar desde leves a terminales. Por ello, sería bonito tener cuidado a la hora de qué escribir en la tarjeta. Te recomiendan un "have a nice day" (ten un buen día) y que ni se te ocurra un "Get well soon" (Ponte bien pronto). Lógico, pues este último, seguro que a un terminal no le iba a hacer ni pizca de gracia.

El tamaño de la tarjeta puede ser un folio A4 doblado a la mitad, o la mitad de la mitad. En realidad, te dejan elegir el tamaño que tú quieras. También el estilo con el que la decorarás, si pintando, coloreando o con tintas... Vamos, lo que quieras. Incluso si quieres comprar la tarjeta en una tienda está bien, aunque te sugieren que al menos la personalices un poco, aunque sea pintarrajeando dentro.

Se puede enviar más de una tarjeta (el precio del sobre dependerá de desde dónde la mandes) por lo que es bueno para reunirse gente y hacer varias para enviar. Tampoco hace falta que seas miembro de DeviantArt para enviar la tarjeta, aunque supongo que si no eres miembro, no te regalan la membresía premium.

Eso sí, si quieres que el paciente que reciba tu tarjeta sepa que has sido tú quien la ha hecho, deberías firmarla en algún sitio, o bien poner tu e-mail o usuarios de dA (si es que quieres que te respondan, aunque no te dan garantía). Si quieres permanecer anónimo, también puedes.

La fecha final para enviar las tarjetas es el 15 de diciembre de 2012, y ellos las repartirán hasta no más tarde del 31 de enero de 2013.

La dirección para enviarla es


deviantART, Inc.
Holiday Card Project
7095 Hollywood Blvd., #788
Hollywood, CA 90028
U.S.A.


y no te olvides de incluir tu nombre de usuario en un papel aparte si quieres que te regalen la membresía premium, de forma que se pueda leer fácilmente y no tener que descifrarlo :D

Ésta es toda la información disponible de momento. Me parece una idea preciosa, con la crisis que está cayendo en todos lados... Por eso, porque todos estamos bastante mal, ¿qué mejor que intentar ayudarnos entre nosotros?, o al menos intentar animarnos... ¿No os parece? Si yo estuviera ingresada en Navidad, me gustaría recibir una mísera tarjeta, aunque no supiera de quién es, simplemente por el hecho de saber que aún hay personas que se preocupan de los demás en el mundo... Aunque las tarjetas no se coman.

¿Os animáis? Yo no sé si podré, pero lo intentaré :D

24 oct 2011

Sobre el concepto de hogar

Según la RAE:
hogar.
 (Del b. lat. focāris, adj. der. de focus, fuego).
  1.   m. Sitio donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición, etc.
  2.  m. Casa o domicilio.
  3.  m. Familia, grupo de personas emparentadas que viven juntas.
  4.  m. asilo (‖ establecimiento benéfico).
  5.  m. Centro de ocio en el que se reúnen personas que tienen en común una actividad, una situación personal o una procedencia. Hogar del pensionista.
  6.  m. p. us. hoguera.


casa.
(Del lat. casa, choza).
  1.  f. Edificio para habitar. Una casa de ocho plantas.
  2.  f. Edificio de una o pocas plantas destinado a vivienda unifamiliar, en oposición a piso. Quieren vender el piso y comprarse una casa.
  3.  f. piso (‖ vivienda). Mi casa está en el 3.º C.
  4.  f. Edificio, mobiliario, régimen de vida, etc., de alguien. Echo de menos las comodidades de casa.
  5.  f. familia (‖ grupo de personas que viven juntas).
  6.  f. Descendencia o linaje que tiene un mismo apellido y viene del mismo origen.
  7.  f. Establecimiento industrial o mercantil. Esta casa es la más antigua en su ramo.
  8.  f. Institución de carácter sociocultural y recreativo que agrupa a personas con vínculos geográficos o intereses comunes, y su sede. Casa de Galicia. Casa de la cultura.
  9.  f. escaque (‖ casilla del tablero de ajedrez).
  10.  f. En el juego de tablas reales, cada uno de los semicírculos laterales cortados en el mismo tablero, en donde se van colocando las piezas.
  11.  f. cabaña (‖ espacio señalado en la mesa de billar).
  12.  f. Estados, vasallos y rentas que poseía un señor.
  13.  f. Ast. Hueco de la madreña.
  14.  f. pl. Arg. Caserío de una estancia.
  15.  f. pl. Chile. casa principal de un fundo.
Una de mis frases preferidas siempre ha sido "volver al calor del hogar", cuando había de volver al sitio de residencia temporal en una época concreta.

Siempre pensé que mi concepto de "hogar" no era muy común al resto de los mortales, pero no me había planteado escribir sobre ello hasta un día que vi un post de @Kanda, compi plurkera, donde su concepto de hogar no encajaba con el de su casa.

A mí la palabra hogar me da "morriña" y me pone "pitiñosa". Algo así como elevar mis sentimientos hacia un ente abstracto pero material, que se fija en un espacio habitable, determinado y específico en ese instante temporal concreto.

Yo soy una persona que lleva su hogar encima, como los caracoles, pero no porque vaya cargada con la casa a cuestas.


 La casa, como la RAE dice, es el lugar a habitar, el espacio físico donde poder establecer un hogar... o no.

Para mí, la palabra hogar tiene implícito el "calor", bien sea por la lumbre de la primera definición, o la hoguera de la última. Pero ese calor es también psicológico y emocional. Es un lugar donde puedo estar tranquila, a gusto sin la frialdad de la insensibilidad.

Por tanto, como mi hogar lo suelo llevar encima (tampoco cargo con él todos los días, pero si me dices "siéntete como en casa", realmente pondré mi porción de hogar en tu casa ) siempre estoy a gusto allá donde voy (a veces se tarda un poco, pero se consigue).

Da igual que mi hogar sea la casa de mi familia, piso compartido, o tan sólo mi habitación. Si soy capaz de aceptar mi espacio, puedo hacerlo mío con pocos y simples detalles, tampoco hace falta mucho más (a pesar de ser una urraquilla con tendencia a acumular cosas). Y al igual que yo hago el espacio mío, el espacio también me hace un poco suya, al yo intentar adaptarme a lo que hay, en él (como toda relación bidireccional).

Algunos de mis últimos hogares temporales han sido el hospital, hotel, o tienda de campaña. Digamos que el "hogar primigenio" donde están todas mis pertenencias es la casa que suelo habitar, pero desplazo el sentimiento de "tener un sitio al que volver" allá donde voy.

De las últimas veces, por ejemplo en el hospital, estando de acompañante hice del sillón mi hogar (sitio donde dormir), y a pesar de ser incómodo, el tenerlo como tal, me hacía aceptar mejor mi estancia allí. Es más fácil permanecer en un sitio donde tienes algo de ti (aunque sea a nivel emocional, psicológico o inventado), que en uno de donde quieres huír constantemente. 

La vez anterior, cuando fui yo la ingresada en el mes de julio, mi hogar fue mi habitación, a pesar de ser compartida y tener alguna riña con mi compi (pero eso es normal en todas las unidades familiares de convivencia humanas). Hice tanto mi hogar aquel hospital, que disfruté visitando el jardín de los locos, paseando por los pasillos, charlando con la gente o pidiendo cosas al personal. Por supuesto que la presencia de la familia allí hacía mucho más fácil la transformación a hogar de la "fría habitación de hospital". Pero también es mentalidad. Y perspectiva.

Como podéis ver en estas experiencias, a pesar de no estar totalmente a gusto (¿porque quién lo estaría, en su sano juicio, estando en un hospital?) la aceptación del lugar como hogar, es la asimilación del estar ahí porque es necesario, sin preocuparse de lo innecesario, y sin querer escapar de allí. Las situaciones adversas antes o después acaban pasando, y mejor hacerlo en un sitio que tengas confianza (porque la llevas puesta) que en uno nuevo y desconocido (que ni siquiera te has parado a intentar hacer tuyo, siendo así al menos menos desconocido).

Otros lugares más amables, como la habitación de un hotel, es más fácil de "convertir a hogar". Yo lo que hago nada más llegar, aparte de preguntar ¿cuál es mi cama? si es dormitorio compartido, es desparramar mis pertenencias por la sala. No sin orden ni concierto, porque son pocas cosas que colocar, pero sí determinar "en la parte que me toca" dónde colocar mis cosas.

Supongo que mi hogar más pintoresco de los nombrados antes es la tienda de campaña. La última vez, durante el Creamfields, a pesar de las penosas condiciones de la acampada le dije a mi amiga, siendo ya tarde y hora de regresar (cansancio manda) lo de "volvemos al calor del hogar ¿no?" y me miró con cara rara y se rió en plan "claro, hogar" XD Pero realmente para mí, esa tienda, fue mi hogar durante dos días.

Por supuesto que he tenido estancias más largas en distintos sitios "al hogar paterno o primigenio", y en esas estancias también he aceptado como hogar los lugares en cuestión. Pero opino que eso es más normal... Supongo que si llevas el tiempo suficiente en un sitio, por poco que te guste, acabarás asimilándolo como hogar tarde o temprano. Aunque también es posible que haya gente que no lo consiga nunca.

Para mí el hogar es un lugar a donde poder volver. Un sitio de referencia en un lugar desconocido, a partir del cual poder expandirme. Un punto donde mantener la seguridad en mí misma para poder enfrentarme a mis miedos, que suelen estar fuera de él (o intento mantenerlos lejos).

Pero por mi propia definición no puedo tener un solo hogar. Algunos son temporales y desaparecen con el paso del tiempo para no volver a existir. Otros son permanentes, y en ellos habitan los seres queridos que me alientan con su calor. Como decía una de las definiciones, si me reúno con personas afines en un lugar concreto donde la habitabilidad es posible, tiene papeletas para ser un hogar.

No sé, se me ocurren miles de ejemplos de hogares según los haya sentido así (permanentes, temporales, fugaces...), pero ¿y a ti, querid@ lector/a? ¿Cuál es tu concepto de hogar?


23 jul 2011

Último día, salida del Hospital

Mi ventanuco, desde el que entraba fresquito y luz.

 En los Hospitales se duerme poco. Bien por los dolorcillos, bien porque te toca tomarte drogas, bien por lo que sea. Y como se descansa poco, el humor puede verse afectado. Así que esa mañana, intentando quitarle hierro al alboroto de la noche anterior, pero con la espinita clavada, le dí los buenos días a mi compi con un “¿qué tal hoy?¿nos hemos levantado de mejor humor que el de anoche?” Y ya ella y el marido se pusieron a charlar.

Pasamos las revisiones, y la médica me dijo que me daban el alta cuando quisiera, que con lo sana que parecía era un gasto estar allí ocupando cama... Así que como mi padre aún estaba en camino, y yo el día anterior ya había decidido lo que comería ese día, hicimos tiempo hasta después de comer.

Junto con la médica, vino una enfermera, que no sé por qué, me daba todo el aire a familia correspondiente con mi segundo apellido, y así se lo comenté a mi hermana. ¡y qué casualidad cuando la enfermera lo comentó mientras pasaban ronda! Era de un pueblo cercano, y ¡fíjate tú! Compartíamos dicho apellido. Aunque bueno, no es por nada, pero mis parecidos razonables a veces no son tan razonables... ¡con deciros que también a la bruja de Rapunzel (Enredados) la metería en el saco del segundo apellido! Eso sí, con ello no quiero comparaciones de brujas malas ni nada por el estilo XD

Al comentarlo con mi hermana... Sí, ella también había pensado que la señora bruja de Rapunzel se parecía a nuestra madre, y bueno, si te pones a seguir con los parecidos, también a las tías y demás... Como ella dice, es una pena darte cuenta que te va más disfrazarte de mala en las fiestas que de princesa. ¡Muajajaja!

Una de las partes que no había visitado, pero que mi hermana había descubierto en sus excursiones, era un jardincillo al que daba la ventana del cuarto. Así que ni corta ni perezosa, le supliqué que me llevara hasta allí, junto con otra visita que había llegado.

Más tarde (ya dada de alta) averigué que lo llamaban "El jardín de los Locos". Menos mal que nadie nos pilló, porque sino seguro que me hubieran cambiado de sección hospitalaria.

Era un jardín bonito, con sus rosas, su fuente, su banco, y su rinconcito para fumadores. Es algo curioso, pero durante mi ingreso no fumé nada (sí, soy fumadora, y sí, sé que es malo) sin embargo no pude pasar sin el móvil con su intenné y sus redes sociales... De hecho, el día que me operaron subí comentarios que habría que leer como jeroglíficos, ya que la anestesia no me dejaba pulsar las letras correctas.

Soy fan de Little Britain, una serie inglesa de humor. Uno de los personajes es Anne, una paciente de un psiquiátrico, que hace unos ruiditos peculiares y tiene un comportamiento un tanto singular. Yo de por sí muchas veces la imito, y en esas circunstancias: parquecito, bata azul puesta... no pude resistirme a hacer el tonto correteando por el jardín. Como muestra de ello hay algunas fotos, que no tienen nada de desperdicio. Cada vez que las veo me da la risa, y con el vídeo de Anne, aún más.

Por si no lo habíais visto, éste es uno de los sketchs de "Little Britain": Anne in the Garden. ¡Una pena que no hubiera ninguna carretilla por el jardín!

Y sí, me saqué fotos ¿por qué no? Se supone que las fotos son para los momentos felices de nuestras vidas, aunque los tristes también... ¿no? Y de todas formas, mi felicidad estaba en que ya después de eso me iba para casa. Aquí os dejo algunas, o si queréis echar un vistazo al album:



La verdad es que no sé en cuál parezco más carente de razón.

Volvimos a la habitación, comí, preparé la maletilla, guardé los dibujos que hice (porque por las noches me dió por pintar, cosas raras eso sí, no sé si de las drogas que pululaban por el cerebro XD, ya los subiré), me puse guapa... Porque cuando me veo mala cara es cuando me da por pintarme como las puertas, tonterías que tiene una. Y me fui a repartir bombones a las enfermeras, porque las que quedaban sí que se habían portado estupendamente y habían sido buenas conmigo :D



Y por fin llegó mi padre, recogimos todo, me despedí del personal y de mi compi, que ya parecía mejorar, y salimos por la puerta en la que el primer día intenté soslayar la seguridad, con mi pase VIP aún en la muñeca, de recuerdo como las pulserillas de los festivales de verano.

¡Y con esto y un bizcocho! He aquí mi aventura hospitalaria. Ya me quitaron los puntos y estoy sanita del todo (o al menos eso parece :P ). Espero que os hayáis reído aunque sea un poco... Al menos, a mí me ha cambiado la vida... Lo que más he notado es que antes de la operación, tenía fobia a tocarme el ombligo (o incluso ver a otras personas tocárselo). Ahora, me toco el ombligo sin pudor ninguno, y voy enseñando las cicatrices como trofeos de guerra. Eso sí, no tengo piedad con aquellas personas que son como yo era. Si te da "cosica" tocar ombligos, ¡huye! porque sino te perseguiré toda echada hacia atrás hurgándome en el mío mientras correteo para que te dé repelús.

Así que resumiendo, si tienes fobias, enfréntate a ellas y trepánate el ombligo. No será útil, pero si tienes un quiste, al menos es sano :D


FIN

22 jul 2011

El día después de la operación


 ¡Qué bonito es despertar pensando en que te darán una tostada con caldillo cuando estás muerta de hambre! Y es que, aunque no lo he dicho antes, en mis anteriores visitas a los médicos me acostumbré a meterme un bollo con caldillo entre pecho y espalda después de cada cita... La consecuencia es que si voy a centros médicos estoy condicionada como el Perro de Paulov y empiezo a salivar pensando en tan suculento manjar, aunque en esta ocasión, mi gozo se quedó en un pozo. Me dieron un mísero vaso de leche, que pude condimentar con un poquito de nesquick que pedimos más tarde.

Pasamos revista mi compi de habitación y yo estupendamente también, y a mí ya me dijeron que podría comenzar con la dieta blanda para comer. Y sí, pesada yo otra vez viendo mi mejoría, pregunté si me podían quitar la vía del brazo. ¡Total! De ahí ya no me sacaban sangre (me habían pinchao en el otro brazo) y con el reflujo tampoco me iban a enchufar nada más, y para mi consuelo, al ver que sí toleraba la nueva dieta, por la tarde me lo quitaron.
Grifo.

Mi obsesión por quitarme todos los tubos y demás supongo que podría ser por deformación “pofesional”, ya que como bióloga, que he trabajado con bacterias y demás, sé lo atractivos que son estos medios para ellas. Una bacteria que vea un agujerito chiquitito se pone toda feliz segregando sus sustancias mucilaginosas para colonizar el nuevo sitio para vivir... Y si ponemos que son las vías de entrada para el cuerpo de los medicamentos y demás, por muy limpio que esté todo, a mí no me da confianza... ¡Mucho mejor si me lo quitan! ¡Donde va a parar! Aunque también entiendo que en otro tipo de enfermos que no experimenten mejorías estas vías han de estar siempre puestas para posibles emergencias. Por eso digo que cada paciente es un mundo, y yo ya estaba mucho mejor.
Peluche de Staphilococcus aureus, bastante común por oportunista. 

Estaba tan mejor que me salí con mi padre a dar un paseíto al pasillo, donde estaban unos conocidos y nos pusimos a charlar. Yo me sujetaba la tripilla, porque andaba algo suelta la pobre, después de haber enredado en ella el día anterior (además de tener miles de gases en su interior, entre la piel y las entrañas, que luchaba por salir o encontrar su lugar y sonaban como la estrella de la muerte en plena invasión de clones “piunnnn piunnnn” “grrrr”).

Un poco más para allá, había unas señoras del pueblo, que con eso de ser del mismo pueblo y verte en un sitio así ya les da la confianza para tutearte y preguntar “¿Qué ha sido, niño o niña?” y yo responderle “Ha sido un alien, que he venido para un quiste Señora”... “Ahhhh, es que como te agarras así la barriga...” y de repente dirigiéndose a mi padre “No sabía que tu hija estaba ingresada” Y yo pensando para mis más adentros “Señoraaaaa, que sigo aquíiii”

Felicitación por mi Alien hecha por mi hermanísima. Y es que qué le vamos a hacer, si compartimos este grácil sentido del humor... XD

Así que fue pasando el día, algunas visitas más, y todo en paz y sosiego. A última hora de la tarde vinieron mi hermana y mi madre con mi abuela, que la pobre está pachuchina con las piernas (eso va a ser del riego), y a medida que anochecía y nos entraban los dolores a todas decía: “¿Ves? Por la noche las heridas se ponen más rabiosas”. Y ambas las dos, a paso de tortuga, dimos un paseíno hasta mi habitación.

Like a Boss.

Tomé por costumbre el ir con las visitas hacia la capilla, aunque fue el primer día cuando la descubrimos, intentando encontrar la “Biblioteca”, aunque ésta, estaba cerrada siempre misteriosamente. No sé si porque no se podía entrar, tenía entrada reservada, o porque ya en la era digital que estamos estaba cerrada por siempre.

Esa noche se quedó mi hermana conmigo, y encontramos en la televisión una película que nos gustaba a las dos “Bodas y Prejuicios” que es una versión Bollywood de “Orgullo y Prejuicio”.

Canción super-molona de la peli, además de actores y actrices tó wap@s.

Y aunque no era muy tarde, a mi compi de cuarto la poseyó un demonio y se puso a gritarnos “que estábamos en un hospital y no son horas, que aquí se viene a descansar y bla bla bla”.
Yo me quedé alucinada, porque en vez de en maternidad, me sentía como si me hubieran trasladado al psiquiátrico de repente. ¡Pero qué locura! Y miraba a mi hermana en cuyo rededor comenzó a aparecer la nube negra maligna que precede a una descarga colérica... Viendo el panorama, dije “en vez de hablarnos así, no hubiera pasado nada si hace una hora nos dices que quieres dormir y que la más leve luz te molesta” porque es que estábamos ya con subtítulos y sin ruido, que una ya se queja por quejarse que es gratis... Y de repente sucedió algo que nunca había visto: la nube negra de mi hermana se disipó... Tal vez fue porque el marido de mi compi nos dió la razón en que un poquito de respeto no venía mal, o porque se apiadó de los dolores que podía padecer la mujer, pero apagamos la tele, y cogimos postura para dormir.

Pero la verdad es que yo después de eso no estaba para dormir, además que con las molestias de mi barriguina tampoco sabía en qué entretenerme, por lo que al final, decidimos dar una vuelta por el pasillo. Un poco más adelante, había una zona que daba a la zona de urgencias, y nos asomamos cuales fantasmas por si había alguien a quien asustar, pero no había nadie... Cosa buena en un hospital, digo yo, que no haya nadie a quien atender.

También había una silla de ruedas abandonada, que irresistiblemente tuve que probar. Y la verdad es que es normal que nadie la montara, porque ¡vaya cómo chirriaba la jodía! Después de un ratino parriba y pabajo con ella, me dispuse a “aparcarla” al lado de la puerta donde la encontramos, y en otra puerta, enfrente, vi asomada una cabecina por una ventanita tipo submarino (de esas redondas). Me asusté y me levanté, pero resultó ser una muchacha del personal hospitalario que ante semejantes graznidos había decidido asomarse para ver si pasaba algo. Y es que la silla no era lo único que chirriaba allí... ¡las puertas también!

Así que me excusé diciendo que al ver la silla no pude contenerme sin montarla, pero que mi hermana, que misteriosamente había desaparecido del pasillo, con una manta por lo alto, estaba conmigo... Claro, yo en plan como las niñas chicas, por si me reñían, que no fuera sólo a mí.

Y ya seguía haciéndose tarde, así que decidimos ir, o al menos intentar, dormir, si es que a la bestia parda no le molestaba.

21 jul 2011

El día de la operación

A partir de las doce de la noche anterior no se podía comer nada. Así que ese día, y super temprano, ya empezaban a enchufarte cositas a la vía, darte un poco de droja, y lo más desagradable para mí: poner la sonda para orinar. Ahí fue cuando descubrí que es en estas situaciones cuando un@ pierde toda su dignidad como ser humano y se convierte en un despojo dependiente de los demás, a merced de sus deseos y quehaceres.

A medida que el tranquilizante iba haciendo su efecto, yo iba retomando mi humor, y cuando me sacaron con la cama y sus rueditas para el pasillo yo iba cantando “Vamos de paseoooo, pi pi piiii, con un coche feoooo, pi pi piiii”. Y luego, cuando vi la cantidad de botellitas que ponían para enchufarme a la vía no pude otra cosa que decir “Uohhhh, me voy de botellón, vivaaa”. Es lo que tienen las dronjas, que siempre sale el sentimiento de exaltación y júbilo... ¡y eso que no me las habían metío en el colacao porque iba en ayunas!


Por suerte, era de las primeras que operaban, así que no tuve que esperar demasiado tiempo. Me llevaron supongo que al quirófano, que era como una sala de torturas llena de cacharros por todos lados, e intenté colocarme como pude con más frío que un camello en el polo Norte sobre la camilla. Ya entraron más personas, entre ellas la anestesista que hablaba raro raro, y una enfermera que quería atarme estando yo aún consciente, mientras escuchaba ya pitidos de máquinas enchufadas, el tomador del pulso en el otro brazo cada dos por tres, y me ponían unas especies de flores luminosas en tó lo alto que daban calorcito y me quitaban los tiritones del frío y nerviosismo.

La anestesista empezó a meterme inyecciones mientras yo le preguntaba de dónde era. Polaca me dijo que era, y yo que conozco gente de Polonia (Saludos a Marta si me estás viendo en estos momentos XD ), intentaba recordar alguna frase que decirle. Mi último pensamiento consciente fue “¿Matriuska era el brindis en polaco?” aunque no llegué a decirlo, sólo vi una mascarilla acercándose a mí y perdí la consciencia. [Buscando en el traductor de google: ¡zdrowie!]

Y en la nebulosa neblina de los recuerdos, hubo un instante que recuperé la conciencia. “bla bla bla despierta” escuché, y yo, que soy una chica obediente y no sabía muy bien qué había escuchado, intenté abrir los ojos. ¡Pero no podía! ¡Madre mía cómo pesaban los condenados párpados! Así que como quería decir que sí que estaba despierta, intenté hablar, y tampoco pude... Aunque logré escuchar un “duérmete” o algo así, y yo, haciendo caso, me volví a los brazos de Morfeo, más a gustico que un perrino chico.

Después de eso supongo que me pusieron en la sala de postoperatorio. La anestesia aún rondaba por mi cuerpo, y cada vez que abría los ojos había una persona distinta en la silla que tenía al lado: mi padre, mi madre, mi hermana... La doctora pasó por allí y preguntó qué tal todo, pero que no hacía falta que hablara, y yo levanté mi dedo pulgar intentando sonreír para conseguir esta pose:



Aunque seguro que no quedó tan bien. Mi hermana me preguntó si me dejaron entre Pinto y Valdemoro, porque una de mis preocupaciones previas era que yo no me quería quedar en Pinto, sino quedarme en Valdemoro pasao, y yo para mí que le había respondido que en Valdemoro, aunque después contrastando la vivencia con ella me dijo que sólo había musitado algo ininteligible XD

Visión subjetiva. Sí, hice fotos de todo a pesar de estar medio inconsciente XD

En el camino de vuelta a mi habitación me puse a decir que en el botellón me habían timao y me habían dado garrafón, porque vaya cómo me habían dejado la cabeza, y seguí dormitando hasta bien avanzada la tarde. Vinieron visitas, y también llegó una nueva compañera de cuarto. Yo me emocioné pensando en que tal vez con ella podría hacer carreras con los “carros de suero”... Y sí, en mi imaginación sonaba la melodía de carros de fuego de fondo.



Todo iba estupendamente. A las 5 ya fui más o menos persona y comenzaba a utilizar mi cuerpo por mí misma. Incluso podía intentar actualizar mi estado en las redes sociales, eso sí, escribiendo una ristra de letras que poco tenían que ver unas con otras para formar auténticas frases con sentido, jajaja, aunque las que tenían significado lo eran al más estilo "Vivaaaa vivaaaa", que muestra que he sobrevivido y que además tengo la actitud mental de Shin Chan, o "I'm still alive" con la que además queda patente que mi conexión neuronal sobre el lenguaje no materno no fue dañado.


 A las 7 ya la sonda me molestaba otra vez. Yo no soy de estar quieta mucho rato, más si es por obligación, así que le pregunté a la enfermera (las de ese día ya eran nuevas y mucho más amables y simpáticas que las del día anterior) que si me la podían quitar. Me dijo algo de tener ganas de hacer pipí y me puso una pinza en el catéter, y que a la hora o así la llamara. Yo no la entendí muy bien y a la hora toqué el timbre para que me quitara el tubo ese. Pero quitó la pinza y se vació la orina en el tubo, con la sensación horrorosa del succionar interno, y no me lo quitó. Y yo, pesada, le volví a preguntar, así que me aclaró que lo que tenía que tener eran ganas de hacer pipí, y que me volviera a esperar otra hora.



Yo ya estaba impaciente ¿otra hora? A la media hora, pesada de mí (lo siento) volví a llamar. “¿ya tienes ganas de hacer pipí?” me preguntaba. Y yo, que soy muy así le decía “es que yo hago pipí cuando quiero” y ella “pero si no tienes ganas no” y yo “ es que sólo tengo ganas de hacer pipí de verdad cuando estoy en la cola de las discotecas después de hacer botellón, salir por ahí y beber como cosacos toda la noche...” y después de eso me miró, quitó la pinza y me dijo “¡si no has hecho casi nada! Espera otra hora”. Y me quedé hundida en la miseria hurdiendo mi plan para hacer pipí: ponerme nerviosa que eso siempre funciona.

Inciso para explicar que sí, que en las situaciones de estrés y nerviosismo, para escapar a posibles peligros inminentes, una de las estrategias del cuerpo es eliminar liquidos. ¿Nadie tiene que mear de repente justo antes del examen a pesar de haber ido mil veces? ¿No se ven en las pelis como los cobardes se orinan encima en situaciones de peligro? Pues sí, queridos, sí, todo está orquestado por el sistema nervioso involuntario.

Y me funcionó, esta vez esperé no más de tres cuartos de hora, y la muchacha no sé ya si por lo pesada que yo era o por qué, pero me quitó la sonda. Eso primero fue un escozor, pero luego un alivio divino, y ni corta ni perezosa, me dispuse a intentar enderezarme para mover tripillas.

Una laparoscopia es una intervención poco invasiva, donde con tres cortecitos: uno para la cámara y dos para las tenacillas y demás instrumental si es necesario, te quitan lo que te sobra. Lo que yo te diga, esto es como una liposucción pero a lo sano :D Así que aunque la sensación era incómoda, pude incorporarme un poquillo.


No te dejaban comer y mucho menos beber. Estar un día entero así, a pesar de tener el suero glucosado pinchado en vena, da mucha hambre y mucha sed... Aunque sí que te dejaban mojarte los labios con una gasa o hacer enjuagues con agua sin tragarte nada. Así que aquí tengo que reconocer que como paciente puedo llegar a ser cansina, porque yo ya quería comer, beber, andar... cosas que realmente no tendría por qué hacer aún, así que cuando después de las diez me dieron un zumito de melocotón mis ojos desprendían estrellas y amor por tan buen acto de piedad. Y ya con las fuerzas que me dió el zumito, salí a dar un mini paseo a una velocidad casi negativa de lo lentita que iba, que ya que estamos, tampoco hay que pasarse con los movimientos.

Esa noche se quedó mi padre conmigo, porque como decía mi madre, muy tranquilizadora ella, si me pasaba algo como desangrarme (esas ideas optimistas que toda madre tiene) y se acababan todos los grupos sanguíneos afines a mí por alguna alineación planetaria, me podrían conectar a él en paralelo o continuo (vete tú a saber si funciona como las corrientes eléctricas) ya que compartimos el mismo grupo sanguíneo. Así que con esa serenidad y sosiego dormité hasta que se acabó el mentalista. Y como hacía un frío de mil demonios, ya que no había regulador de temperatura en la habitación, me levanté cual fantasma para darme un paseíto y estirar las piernas, y me acerqué a la sala de enfermeras a pedir un par de colchas por piedad. Eso sí, susto que se llevó la pobre enfermera, que me recordó “que el timbre está para algo” y yo “es que así me doy un paseo y molesto menos ¿no?”... Nos arropé, e intenté dormir hasta el día siguiente.


20 jul 2011

Ingreso en el Hospital


El día que ingresé en el Hospital emocionada entré en mi habitación que aún no compartía con nadie. Me puse esa bata tan sexi que te dan en los centros médicos y ni corta ni perezosa me fui junto a mi hermana a inspeccionar las demás plantas del edificio, con el aire de superioridad que da el tener puesta esas pulseras VIP (very important/ill person)

Detalle de las pulseras especiales.

Es curioso las obras de arte que cuelgan en esos sitios ¿nadie se ha fijado? Por lo menos allí daban un poco que pensar... El cuadro de Picasso del pintor y la modelo lo tenían bastante repetido, y por otro lado también los había de colores que siempre hacen cuestionarse el estado mental del artista.

Cuadro “El pintor y la modelo” de Picasso.

En el piso superior nos cruzamos con un hombre que llevaba un pijama verde un poco más sexi que mi bata, y con una sonrisa le comenté “¡qué bonito pijama!”. En principio pensé que sonrió para sí mismo, aunque ahora no estoy tan segura...


Cuando volvimos a mi habitación, estaban dos enfermeras furiosas (supongo que al final de su turno) esperándome en la puerta y con cara de pocos amigos. Me riñeron por no estar en el cuarto, pero en ningún momento me habían dicho que no podía salir de él ¿no? ¿No existe ningún manual para el enfermo recién ingresado? Porque esa debería de ser una de las cosas que tendrían que estar escritas en él: No salir de tu habitación bajo ningún concepto, y resaltado en negrita: no enfadar nunca a las enfermeras que te tratan.
Enfermera "chechi", para alegrar la vista al lector.

La vía obligatoria me la habían colocado enseguida (antes de la excursión) con su respectivo saque de sangre para analizar... y ahora tocaba la prospección a los demás orificios vitales. Yo siempre he sido estreñida, de las que dicen “por detrás ni el bigote de una gamba”, y mientras le explicaba esto a la enfermera que asía una cuchilla para depilarme la zona barriguil, la otra enreaba cogiendo otras cosas por detrás.

Se ve que no soy la única que lo piensa/pensaba. En La tostadora veréis esta camiseta tó mona.

Estas dos señoras se debían pensar que todo paciente sabe lo que ha de hacer en cada momento, porque les sorprendió que yo no supiera dónde sentarme o cómo o qué tenía que hacer... Entretanto a la de la cuchilla yo le comentaba que me había traído mi “Silk Epil” para depilarme lo que hiciera falta (las cuchillas sólo te hacen crecer los pelos con mucha fuerza, como si tuvieras barba, y encima luego pica ¿para qué he estado tantos años depilándome si en un afeitado me estropean tantos años de debilitamiento del vello?) pero fui demasiado lenta, y ella afeitó lo que quiso afeitar sin más... Y en el descuido de pensar ¡ay mis pelos! Ya la otra cogió su vaselina y sin ningún cuidado me introdujo el enema por donde debía.

Claro está que en esta situación te sientes totalmente invadida, dejas de tener la elección de qué hacer con tu cuerpo... ¡Pero un poquito de cariño no hubiera venido mal!  Que ya de por sí es una experiencia algo traumática... o al menos eso pensaba yo por el momento. Así que me bajé del trono y me mandaron de nuevo a mi cuarto. Y yo, con mi culino apretao fui lentamente a la habitación donde estaban mis seres queridos, mascullando entre dientes que tenía toda la noche libre para poder haberme depilado en vez de afeitado si me hubiera dicho el área a quitar pelo...

Hago un inciso para comentar, que aunque sea una tontería, el amor palia el dolor, y está comprobado. Por eso cuando una madre le da carantoñas al niño que se raspa las rodillas, a éste se le pasa más rápido el llanto que a uno que no se la dan. Es curioso el cuerpo humano ¿no?


Y bueno, apreté el culino todo el tiempo que pude, pero ese agua fría tenía que salir por donde la habían metido, y me agarré al váter hasta que la limpieza intestinal hubo concluído.

Sin embargo, ese no era el único orificio que había que limpiar... Me trajeron un botecito rosa que no era otra cosa que una ducha vaginal. Yo, ignorante de mí (gracias a estar sana tantos años y menos mal) no sabía el complejo mecanismo de funcionamiento que tan fácil decían que era... Así que fui a preguntar. “Vete a tu cuarto” fue la 'amable' respuesta, y allí que me fui a esperar instrucciones... Y la verdad es que no era tan difícil (sólo sacar el pirindolo blanco para arriba), pero para esos casos, que pongan dibujitos como los de IKEA, que mira que serán extranjeros, pero para montar los muebles no hace falta nada más.



También me dieron liquidito rosa (sí, muchas cosas rosas: los botes, las paredes, el desinfectante... qué bonito el ala de maternidad) desinfectante para el cuerpo y la boca, así que una desinfección completa del cuerpo fue lo que tuve que hacer al día siguiente nada más levantarme.
Visión subjetiva, y ¡paredes rosas!

Mi primera cena... ¡Mmm, qué rico!




Probando las inclinaciones de la cama... Mi pá fue el que le dió a la manivela hasta casi convertirme en un sandwich aplastaíno XD






Esa noche mi madre se quedó conmigo. Mi madre es de esas madres que tienen una imaginación desbordada para los males fatales, y que más que tranquilidad te ponen nerviosa histérica... Pero tras un suave intercambio de ideas, consiguió evitar temas peliagudos y no ponerme peor de lo que estaba, porque yo cuando llegué estaba muy tranquila, pero con el paso de las horas y las trepanaciones, ya no lo estaba tanto.


19 jul 2011

Experiencia en la eliminación de mi alien ovárico: Precedentes

Hace unos cuantos días (ya casi dos semanas) me operaron de un quistecillo, y como soy una persona alegre, me apetece compartir mi experiencia en forma de monólogo a lo Club de la comedia, porque sí, en los monólogos de ese tipo siempre se cuentan las situaciones más o menos que todo el mundo ha vivido de forma cómica y en cierta manera cada uno puede sentirse identificado hasta cierto punto.

Aviso que soy algo exagerada, así que no tomar al pie de la letra todo lo que digo, porque lo hago en clave de humor. Si eres hipocondríac@ o demasiado sensible, no te recomiendo la lectura del texto, y tampoco si le tienes repelús a temas escatológicos, porque también hablo sin tapujos.

Por otro lado creo que compartir esta experiencia es positivo para aquellas personas que se encuentren en la misma situación que yo, y puede ayudar a solventar algunas dudas que se plantean si pasas por esto ;) y eliminar ese miedo irracional que todos tenemos ante situaciones nuevas.

Como además me enrollo mucho, y cuando empiezo a escribir no me contengo, he partido todo el texto en partes, correspondiéndose cada parte a un día, porque sino ya es demasiado para leer en un rato. Que lo poco está bien, lo mucho cansa... Y yo cansina no quiero ser :P

Mi quiste tenía el tamaño de un huevito (6 – 7 centímetros), no era ni muy grande (aunque no paraba de crecer, lentamente) ni muy pequeño (como para dejarlo desaparacer por sí solo) y sospecho que albergó en mí más tiempo desde antes de que yo supiera su existencia.


Esta era la imagen que yo tenía mentalmente de cómo sería mi Alien. Lo pinté el día de mi ingreso.

Para mí, que ya soy mayorcita y no tengo niños, era lo más parecido a la maternidad que he experimentado, y en cierto modo le cogí cariño... Claro que le puse nombre, Ali junior, o Alien, y sus pataditas eran los dolores que en los últimos meses sentía constantemente como si fuera flato (tampoco nada importante que no me dejara vivir).

Con respecto a hablar de mi pequeño, no avisé a demasiada gente de que me iba a operar, pero no lo hice conscientemente, ya que yo hablaba de él con naturalidad como si de un "beibi" se tratara, pero (inconscientemente) sólo con algunas personas. Si de algo me he dado cuenta en la vida es que la gente ya tiene suficiente con sus malos rollos como para tener que escuchar los de los demás, así que como yo tampoco le di demasiada importancia, lo mismo lo sabían que no. Si eres conocid@, estás leyendo esto, y no te lo comenté, no me lo tengas en cuenta y no te enfades conmigo por eso. Piensa que te has librado de darte el coñazo con alien parriba, alien pabajo, anestesia parriba, anestesia pabajo, etc...

El día que lo descubrieron fue por pura casualidad. De ahí que en mi cabeza resuene muchas veces el refrán cambiado de “no hay bien que por mal no venga”. Como no tenía muchas molestias (nada fuera de lo común teniendo en cuenta que mis reglas son de las malas malas), lo dejamos tranquilo un tiempo, y revisiones cada cierto tiempo, pero Alien seguía ahí, sin querer desaparecer...

Una de las veces intentaron pincharlo, para ver de qué tipo era, pero la exploración no tuvo éxito porque resulta que descubrí que tengo el útero en retro (es que las modas del pasado siempre vuelven, y el mío se quedó anclado en los pantalones de campana por lo menos) y lo único que me llevé para casa fue un par de pinchazos y un mal trago. [Tener el útero pa'lante o pa'trás es normal de cualquier manera, y es que cada una somos únicas ¿no?]
Imagen de moda Retro.

Así que llegó el día de las pruebas de anestesia, para poder someterme más adelante a la operación por laparoscopia que procederían a su extirpación. Ese día fue un desastre, porque perdieron mi turno, no aparecía en las listas (y eso que me habían llamado para darme la cita), me pincharon mal para sacarme sangre, y la enfermera con la guasa, decía que “pobrecita, le han pinchado el nervio a la niña”... Pero bueno, al menos saqué algo de información sobre donación de órganos, que es que en un hospital no saben informarte de ello.


Así me dejaron el brazo aquella vez, de tanto hurgar buscando la vena... Y eso que no se aprecian bien las tonalidades verde violáceas... XD

Una de las cosas que NO recomiendo, y que yo sí hice pensando en que me tranquilizaría, fue en preguntar a todos mis conocidos por sus experiencias hospitalarias. Aún así, se descubren anécdotas graciosas que la gracia les sale con el tiempo, porque en el momento de vivirlas seguro que no tenían ninguna, pero al menos como tema de conversación da para un buen rato. Eso sí, acabas acumulando tensión, que no se sabe muy bien cómo disipar XD