11 mar. 2012

Por qué los transgénicos no son tan malos como los pintan


Hace mucho tiempo que tenía en mi mente programar esta entrada en el blog, algo sobre lo que quería escribir, pero siempre lo dejaba para más adelante. Hoy, gracias a @lewiskasabian he retomado la idea, debido a su pregunta sobre ¿qué pensaba yo de este tema? Me pasó este enlace del blog El efecto Rayleigh, donde podréis comprobar que el autor, está a favor sin tapujos de los transgénicos.

No voy a citar ninguna fuente (a no ser que sean de mis propios trabajos de la facultad). Esta será una entrada de reflexión sobre todo lo que he pensado a medida que avanzaba en mi carrera de biología... Porque lo parezca o no, yo también fui una renegada de los transgénicos, así que aquí intentaré explicar los motivos de mi cambio de parecer, y por qué ahora no creo que sean tan malos. (Oh, qué desgracia, he perdido el borrador que tenía casi acabado y he tenido que reescribirlo en la mayor parte, espero que no se me haya olvidado nada)

En la mayoría de mi línea de escritura, me referiré sobre todo a especies vegetales, ya que es donde más problemas surgen al tratar este tema. En caso contrario, especificaré.

¿Natural o artificial?

En primer lugar, hemos de notar que toda persona tiene unos valores y unas creencias sobre las que se basa su personalidad. Normalmente estos valores y creencias son los que le hacen tener opiniones, mostrarlas a los demás, y concordar o discordar con los otros.

Hay personas que tienen facilidad para cambiarlos, y otros que son inamovibles. Pero normalmente, llegar a ese nivel de profundidad para trastocarlo todo necesita tiempo. Es por eso, que no voy a juzgar la opinión de nadie. Yo tengo la mía propia, y mi trabajo me ha costado llegar a ella. Estoy abierta a discusiones, pero a veces, en confrontaciones directas, es difícil cambiar el pensamiento.

Entonces ¿natural o artificial?

En tanto en cuanto uno esté a favor de "todo natural", por supuesto estará en contra de los transgénicos, sin embargo si a la persona en cuestión cree que "todo es manipulable" pues estará a favor, y son las dos caras de la misma moneda.

Hemos de tener en cuenta que hoy día el límite entre lo natural y lo artificial se desdibuja y pasa desapercibido, hasta ser totalmente diferente en los extremos. Un desastre como un huracán puede ser natural, y no por ello dejamos de crear estructuras que aguanten más temporales para evitarlos.

En esta línea de pensamiento, lo natural es que los insectos se coman las plantas sembradas todas juntitas de forma accesible, o que las enfermedades se transmitan más fácilmente, pero no voy a ahondar más en esto (tal vez sí lo haga en otra entrada más adelante). Si eso es lo natural, también lo es el intentar evitarlo ¿no?

¿Realmente son los cultivos actuales naturales? 

No hemos de olvidar que las especies cultivadas hoy día proceden de la domesticación de especies silvestres hace miles de años, y por tanto, ya han perdido toda la "naturalidad" que pudieran tener. Sobre ellas se ha establecido una selección genética inconsciente, para favorecer aquellas que daban frutos más grandes, más sabrosos, más fáciles de cosechar, etc... Es por eso, que por muy natural que parezcan, en realidad poco lo son.

¿Qué es un transgénico?

En agricultura, un transgénico es una planta que ha sido manipulada genéticamente para darle una ventaja al cultivo sobre la que por sí misma (con su propio acervo genético) no podría hacer frente. Son plantas transgénicas aquellas que portan genes de otras especies, como por ejemplo codificar para una proteína tóxica para hacer frente a insectos depredadores (y aclaro que la proteína sólo sería tóxica para insectos, no humanos), genes que le dan resistencia a ciertos herbicidas, con lo que tienen ventaja sobre las malas hierbas que afectan al crecimiento del cultivo, o genes que impiden la infección por hongos, mayor tolerancia a salinidad del suelo, menor toxicidad por metales... lo que se os ocurra

También hay animales transgénicos, y sobre todo, bacterias transgénicas. Normalmente las bacterias son sistemas mucho más fáciles de manipular, para que produzcan todo aquello que sea interesante para nosotros, como por ejemplo: insulina para diabéticos, enzimas como proteasas y lipasas para detergentes o artículos de limpieza, o blanquear papel; para degradar moléculas complicadas, producción de sustancias químicas etc...

Sabed, que para el ejemplo de la insulina, antes se obtenía de animales (mucho más natural, claro) y provocaba más rechazo que la actual procedente de bacterias. ¿Cómo? ¿Por qué? Pues probablemente porque al obtener la insulina de animales, el rechazo del sistema inmune sería por secuencias específicas en sus aminoácidos que despertaban a nuestro “Equipo actimel” interior, produciendo anticuerpos. ¿Por qué la transgénica no tiene ese problema? Porque procede directamente de un gen humano, y no animal, a pesar de que sea la bacteria quien lo produzca. Un corta y pega por aquí y por allí en la secuencia de nucleótidos, y ya tenemos insulina para dar y tomar. ¿Sabrán los diabéticos de dónde procede su insulina? ¿Estarán de acuerdo con la procedencia, o renegarán de los transgénicos? Este ejemplo es muy ilustrativo de las múltiples caras que tiene este problema.

Ni que decir tiene que es más fácil cultivar bacterias en recipientes estancos y después recogerlo y usarlo. Pero eso ya se hacía hace mucho tiempo. Ha sido con el salto de los transgénicos hacia el reino animal y vegetal cuando ha surgido la alarma en la población, porque ya son más parecidos a nosotros. ¿Hasta dónde se puede llegar? Hasta donde la ética y la moral de la sociedad actual lo permita...

Peligrosidad de los transgénicos en Ecosistemas Naturales

No se pueden liberar transgénicos a ecosistemas naturales. Está terminantemente prohibido por la legislación de diversos países, y además han de crearse una serie de barreras, tanto físicas como biológicas, que le impidan escaparse de su zona de confinamiento. Es decir, además de muros, paredes, en vegetales (por aquello de la polinización) se destina un área que hace de límite con cultivos no transgénicos que los separen del resto de cultivo. Pero ¿y si escaparan?

Haré aquí un inciso... ¿Os acordáis de la que lió el Prestige con sus hilillos de plastilina en las costas gallegas? ¿Sabías que se podrían producir bacterias que degradaran ese petróleo in situ? Se podría haber hecho, pero la legislación no lo permitía. La teoría dice que esas bacterias sólo vivirían mientras el exceso de su comida (chapapote) estuviera presente, y luego desaparecerían, pues no podrían competir con las bacterias autóctonas gallegas. Pero no se siguió esta solución, al final, en estos derramamientos se utilizan emulsionantes para aumentar la superficie de contacto para que las bacterias accedan mejor al combustible para degradarlo... Pero las autóctonas siempre son mucho más lentas, no saben lo que es un atracón... También estaba la posibilidad de retirar manualmente el fuel (que es lo que se hizo, gracias a todos los voluntarios), para llevarlo a lugares estancos y allí tratarlos o bien químicamente (más veneno por todos lados) o bien biológicamente (que creo que se quedó en sólo una idea)... Ya no recuerdo ni qué se hizo, aunque más bien creo que no se hizo nada, o lo más barato (químicos, químicos)...

Volviendo a los transgénicos vegetales: Normalmente los transgénicos no salen del sitio donde están sembrados. Las semillas no suelen viajar fuera (son para el consumo / utilización humanos), y el principal peligro, si lo hay, es el polen (en especies que se polinicen mediante el viento o insectos). Ese supuesto polen podría llegar a una planta silvestre, polinizarla y así cruzarse con ella (he de decir que las plantas son muy promiscuas y hacen de todo que dá gusto, aumentar en ploidías -número de juegos de cromosomas-, hibridarse con especies cercanas -que no la suya propia- y cosas así) así que, como en probabilidades todo es posible, por más ínfima que sea, se podría dar el caso.

Así que digamos, que ese granito de polen con el gen de cualquier otro bicho llega a una plantita feliz y la preña. Si la fecundación es viable (se pueden -y suelen- crear transgénicos que no den descendencia viable, y por viable me refiero a su capacidad reproductiva), saldría un híbrido portador del gen transgénico. A pesar de la promiscuidad de las plantas, también he de decir que los híbridos en primera instancia son todos inviables, así que en este caso, ahí se pararía la expansión del gen transgénico.

Pero, ¿y si ese híbrido subsistiera? Pues entonces, sí, ese gen ya entraría a formar parte de la población de esa especie en ese lugar, si, y sólo si, tuviera suficientemente éxito reproductivo. Y aquí surge otro pero... pero ¿sería lo suficientemente buena como para desplazar todas las especies naturales? Pues es una duda que no podemos responder... ¿o sí?

¿Acaso una especie cultivada es capaz de sobrevivir sin asilvestrarse? 

Lo más común, es que a la primera de cambio desaparezca, es decir, ni éxito reproductivo ni nada. Normalmente los transgénicos, son de especies que han sido seleccionadas genéticamente (sí, como ya comenté anteriormente, a pesar de que la manera tradicional fuera coger la semilla más gorda, o sembrar lo que mejor sabe) durante miles de años, y normalmente las características que más gustan a los humanos, las hacen más frágiles frente a los agentes externos. Unido eso a que la agricultura es intensiva, que se favorecen las plagas (cómo no va a querer pasarse un langosto por el cultivo-restaurante de comida rápida más cercano) y los empobrecimientos del suelo, si soltamos esas semillas (aún sin transgénicono mermarán en la naturaleza. ¿Pero por qué? Porque nuestros cultivos son débiles de por sí, si no los cuidamos y mimamos, regamos cuando conviene y le echamos los fertilizantes que necesitan, se mueren. Y el transgénico no es una excepción, porque sólo por portar el gen de otro bicho, no cubre todas las necesidades a las que le hemos acostumbrado.

Así que, en resumen, yo le puedo poner un gen a una plantita para que sea tóxica o poco agradable para determinado insecto, pero seguro que para las mil cosas que hay en la naturaleza se la cargan antes de que cante un gallo, y si no es así, tiene que haber recombinación genética con las especies silvestres, que también es difícil que den descendencia viable (o al menos en teoría, recordemos que también se pueden seleccionar transgénicos para que no se reproduzcan).

Pero tampoco olvidar que los seres vivos no sólo interaccionan con los de su misma especie, sino que se dan multitud de interacciones interespecíficas, a pesar de que no los veamos, interaccionan, como por ejemplo los microorganismos. Aquí os dejo un resumen traducido de un artículo que traduje para un trabajo que hice para una asignatura:

Impacto de cultivos genéticamente modificados en comunidades microbianas asociadas al suelo y/o plantas.
Las plantas transgénicas o genéticamente modificadas poseen genes “nuevos para ellas” que transmiten características beneficiosas, tales como la resistencia a herbicidas. Una de las áreas menos comprendidas de la valoración de riesgos medioambientales de los cultivos modificados genéticamente, es su impacto sobre las comunidades microbianas asociadas al suelo y/o plantas.

El potencial de interacción entre plantas transgénicas y sus residuos y la comunidad microbiana del suelo aún no se comprenden muy bien. El reconocimiento de que estas interacciones podrían cambiar la biodiversidad microbiana y afectar al funcionamiento del ecosistema ha iniciado un número limitado de estudios en este área. En este tiempo, los estudios han expuesto la posibilidad de que los transgenes puedan ser transferidos a microorganismos nativos del suelo a través de transferencia horizontal de genes, aunque no existe evidencia de que esto suceda en el suelo. Además, estas proteínas transferidas, podrían ser liberadas desde las plantas transgénicas hacia el ecosistema del suelo, y su presencia podría influir sobre la biodiversidad de la comunidad microbiana por estimulación selectiva en el crecimiento de los organismos capaces de usarlas.

La diversidad microbiana puede ser alterada cuando se encuentra asociada a plantas transgénicas; no obstante, estos efectos son en ambas, variables y transitorios. Las comunidades microbianas asociadas al suelo y/o plantas están influenciadas no sólo por las especies de plantas y la inserción de transgenes, sino también por factores medioambientales, tales como el lugar de emplazamiento del campo y la fecha del muestreo. Alteraciones leves en la diversidad de la comunidad microbiana podrían afectar a la salud del suelo y al funcionamiento del ecosistema, y por tanto, el impacto que tendría la variedad de plantas en la dinámica de poblaciones microbianas de la rizosfera y por consiguiente en el crecimiento y salud de las plantas y sostenibilidad del ecosistema, requiere un estudio más en profundidad.

Por tanto, es importante que no nos olvidemos de nada, pero como en todo lo referente a las investigaciones, siempre hace falta hacer estudios sobre muchas cosas, pero no siempre hay financiación para llevarlos a cabo.

El verdadero problema

Entonces ¿Cuál es el verdadero problema? El verdadero problema es que ya somos 7 mil millones de personas en el planeta, que las prácticas agrícolas contaminan las aguas, empobrecen los suelos, y se ven expuestos a plagas de insectos, hongos y multitud de animales a los que nos tenemos que enfrentar... Si podemos poner un gen en una planta y evitar todo eso, yo, según mi forma de ver la vida, apuesto por eso, pues todo lo demás da muchos problemas derivados, de más toxicidad, y totalmente probado (desgraciadamente han habido casos de envenenamientos de aguas debido a abonados excesivos, causando enfermedad y/o muerte a personas, debido a que con las lluvias percolan rápidamente los nitratos y fostatos uniéndose a los caudales subterráneos de las aguas; los problemas de los CFC y la capa de ozono que antiguamente iban en todos los difusores...).

Si queremos alimentarnos todos, tenemos que dejar los prejuicios aparte. Si nuestra subsistencia depende de las cosechas, no nos importará comer lo que nos den, porque en realidad poco tenemos dónde elegir. Os dejo aquí también información de otro trabajo (del año 2008, así que lo mismo ya anda algo desfasadillo):

En el año 2050 la población se habrá duplicado

Personas con hambre en África, Asia y América del Sur
  • 1970 --> 935 millones
  • 1990 --> 730 millones (a pesar de que la población se duplicó)
  • 2020 --> 600 millones (de 7800 millones totales)
Los incrementos anuales en la producción de alimentos se están atenuando y los factores esenciales de la producción agrícola, tales como la energía, el agua dulce y el suelo laborable, están al límite de su disponibilidad.

Factores limitantes:
  • Agua de riego --> sólamente hay un margen para mejorar la eficiencia de este recurso, pero no para aumentar significativamente la cantidad global disponible.
  • Suelo laborable --> hace 40 años, media ha s. agrícola /persona. Hoy día la mitad, y continúa reduciéndose. Resultado del aumento demográfico.

Se hace necesaria la obtención de nuevas variedades de mayor rendimiento, menos sensibles a efectos adversos y que requieran menos tratamientos agroquímicos.

 Los objetivos de la mejora vegetal han sido siempre los mismos: aumentar el rendimiento y mejorar la calidad nutritiva y tecnológica de los productos agrícolas. El rendimiento máximo de una especia cultivada es el de la mejor variedad, en el suelo más adecuado, el año más favorable, y está muy por encima del rendimiento medio que se alcanza en la práctica. (Tabla)


La diferencia se debe sobre todo a los factores ambientales adversos, tales como la competecia de las malas hierbas, los suelos no óptimos y las condiciones metereológicas desfavorables, así como a los efectos de las plagas y enfermedades, causadas por insectos y microorganismos.
Por supuesto que yo prefiero un tomate de la huerta de mi abuela, que sé que no usa insecticidas, y que riega de forma natural (a manguerazos y de lluvia) y le echa abono de cuadras en vez de fosfatos y nitratos a tutiplén... Pero la realidad, mi realidad, es que no puedo elegir... Y poco sé del origen de las hortalizas que compro en el supermercado de abajo. Pero lo que sí sé, es que la agricultura ecológica es una utopía. Que apenas pueden ganar dinero para subsistir, porque mal que les pese, no utilizan herbicidas que les quiten las malas hierbas, y éstas le robarán a sus plantillas nutrientes haciendo que su cosecha sea menor en tamaño y posiblemente en calidad. Tampoco pueden utilizar fungicidas, ni abonos químicos... Y no sé de dónde procederán las semillas que cultivan (aunque sea un cultivo cultivado de forma natural, si no se sabe de dónde procede, da igual cómo los cuide, porque puede que no sea “tan natural” ¿no?). Así que tienen muchas menos ganancias que cualquier agricultor latifundista. Sus cosechas son menores, y por tanto más preciadas, pero no nos vayamos ni a uno ni otro extremo, pues ambas tienen su razón de ser y son necesarias por sí mismas. Eso sí, admiro el tesón de los agricultores ecológicos, pues se enfrentan a tantos problemas con tan pocas armas, tan “desvalidos” y confiantes en la naturaleza... que no puedo hacer otra cosa más que admirar.

¿Y cómo tratan los agricultores ecológicos sus productos para ponerlos a la venta? ¿Qué "técnicas naturales" utilizan para desinfectar? Porque la llegada de los productos al público exige unos estrictos controles sanitarios... ¿Entra la desinfección con ozono dentro del término natural, por ejemplo? Aunque estas son ya dudas que no vienen al cuento...

Ah, y no olvidemos que además los agricultores ecológicos no se dedican al monocultivo (sí policultivo), cosa que es provechosa y mejor para el medio ambiente, y que si una cosecha de patatas le sale mal y se estropea, a lo mejor con los cerezos tienen suerte. Además de la ventaja de rotación de cultivos y barbecho, que empobrece menos el suelo y lo conserva (y si es con legumbres o plantas que establezcan asociaciones con bacterias simbiontes fijadoras de nitrógeno, incluso lo enriquecen en éste elemento). Si el trigo del latifundista sufre una plaga, adiós trigo y adiós todo. Así que todo depende del punto de vista.

El segundo gran problema.

Porque no hay uno sin dos y porque no hace falta llegar a hablar de transgénicos para sembrar el debate, pues sólo con manipular y seleccionar genéticamente, ya se está dirigiendo lo seleccionado hacia una vía "no natural", pues es el ser humano el que decide.

¿Cómo ves que una embarazada que tenía problemas para quedarse en estado, tras tratamientos de fertilidad pueda elegir entre los embriones viables alguno que no porte la enfermedad para que sea compatible con su hermano mayor que está en las últimas? No es hacer ningún transgénico, pero es una selección. El fin es bueno. ¿O debería de tener todos los hijos que pudiera aún a pesar de la futura salud de ellos y su supervivencia?

Y es aquí donde vemos, que tras milenios de selección, no hemos quedado sin diversidad en nuestros cultivos. Aquellos que se oponen a los transgénicos tienen miedo de que los genes “escapen” de sus contenedores y aparezcan en especies naturales donde no “deberían” estar.

De toda la vida los genes saltan de unos organismos a otros (lo que anteriormente hemos leído como transferencia horizontal), lo que es provechoso el organismo lo asimila y lo guarda en su ADN si le es posible, y no se sabe muy bien cómo ha pasado ni cuántas veces en la historia de la evolución. Esto es así pues hay ciertos genes (al hacer árboles filogenéticos y comparaciones de secuencias) que en ciertos organismos aparecen más cercanos de lo que cabría de esperar... Y todo eso antes de que nosotros nos pusiéramos a enrear con los ácidos nucleicos...

Pero bueno, por donde iba, el segundo problema acuciante: nuestra pérdida de diversidad, que no podemos seguir escogiendo cultivares para sacar más provecho porque hemos seleccionado ya tanto que todo es lo mismo. Al crear un transgénico, aumentamos un poco esa variabilidad, ampliamos el abanico que ya habíamos cerrado. ¿Hay alguna otra forma más natural de conseguir variabilidad?

Pues sí, hay dos formas:

Una de ellas es intentar cruzar nuestro cultivar de interés con uno de sus ancestros silvestres (que ya no es ancestro, sino primo hermano que ha evolucionado desde el ancestro común) pero ésto suele ser poco productivo porque se pierden características que ya habían sido seleccionadas como productividad de cosecha o tamaño de fruto o viabilidad (pero se sigue haciendo, aunque sea por tradición).

La otra forma es algo más dura, y tambień está prohibida en algunos países: Es generarla a base de mutaciones ¿Cómo podemos hacerlo? Pues con agentes físicos (radiación) o químicos (sustancias tóxicas, cancerígenas). Poner un poco de rayos X por aquí, aumentar la tasa de mutación en el organismo escogido, y ver qué ha salido y si es bueno ¡pues ya lo tienes!. Pero para mí eso es peor que el transgénico, porque al menos en éste sabes el gen que insertas, lo que va a hacer y cómo, del otro modo no sabes ni qué va a salir, ni cómo ha afectado, ni si se generará “algo nuevo” que pueda ser realmente malo para nosotros.

Pero como en todo, hecha la ley, hecha la trampa. Si en tu país no te dejan obtenerlo por mutación, se lo encargas a China (por decir cualquier país, como si quieres poner Chiquitistán) y por correo certificado te lo mandan en un plis. Volvemos a los problemas éticos y morales...

¿Puede un transgénico ser tóxico para un humano?

En principio no. Normalmente los genes escogidos son de proteínas específicas inocuas para nosotros, así que las degradamos en el tracto digestivo y no tendría por qué afectarnos.

¿Podemos volvernos nosotros transgénicos? Rotundamente no. Cuando hacemos la digestión todo se deshace con el acido clorídrico del estómago, y el jugo básico que va más adelante del tracto digestivo. Es como decir que si te comes un filete de ternera (sin ser transgénico ni nada) te convirtieras en vaca o te salieran cuernos... Vamos a ver, señores, todo lo que ingerimos lleva ADN, y con ello sus genes, y no nos da tanto pavor como con los transgénicos.

¿Veo algo mal en los transgénicos?

Pues claro que sí. Aunque en realidad no es en los transgénicos en sí, sino en el uso que se le da. 

Veo mal que por ejemplo se usen miles de hectáreas en cultivos para hacer biodiésel en vez de cultivos destinados a alimentación cuando hay gente que se muere de hambre en el cuerno de África, y que allí no dejen sembrar algún transgénico con algún gen que les ayude a las plantas hacer frente a la sequía.

Veo mal que que se liberen al medio ambiente indiscriminadamente, como si no se tuviera que tomar precauciones, es por eso que se ha de hacer siempre en espacios controlados, con barreras y demás o en casos excepcionales como el anteriormente citado de vertidos contaminantes y altamente tóxicos (donde había más peligro en mortandad de peces, aves, toxicidad que se podría transportar por toda la cadena alimenticia hasta el hombre). Todo ha de llevar un control, porque realmente no sabemos qué pasaría.

Veo mal la manipulación por manipular, y hacer animales fosforitos que no llevan a nada (o sin pelo para mitigar la soledad de los alérgicos). Sólo si de verdad sirve para hacer algo bueno para un bien común y global, estaría bien. No es el cómo se hace lo que está errado, sino la finalidad por la que se hace. No quiero decir que "El fin justifique los medios", pero en este caso, los medios son una herramienta que podemos utilizar, y será buena o mala según el uso que le demos. Alcanzar un puesto de trabajo por méritos propios es una forma de ver la vida, y competir con los demás pisoteándolos y falsificando datos del CV es otro. El fin en este caso es el mismo, los medios no. Sin embargo, un martillo es una herramienta útil para clavar clavos, o partir cabezas... Depende de cómo lo uses será bueno o no ¿no crees?

Porque como he intentado exponer a lo largo de todo el documento, todo tiene que ver con nosotros mismos. Nosotros somos quienes elegimos nuestra forma de pensar y nuestras directrices. ¿Hasta qué puntos somos tolerantes con la manipulación de nuestro entorno? Incluyendo en este entorno el resto de seres vivos, inertes y todo lo que nos rodea... No hace falta crear organismos transgénicos para generar debate. Ya hemos visto que se puede seleccionar (y es lo que hemos estado haciendo “toda la vida”), y éso, amigos míos, también conlleva sus debates éticos.

Como científica puedo decir que hasta el día de hoy no he encontrado ningún artículo que realmente diga que el transgénico en el que han trabajado es malo. Pero aún así aquí en Europa tenemos muy pocos transgénicos (o al menos, teníamos, cuando estaba más puesta en este tema). Algunos claveles de color arco-iris, alguna soja que se destina a piensos animales o biodiésel, y bacterias a porrillo por su utilidad de generar sustancias provechosas (farmacéuticas, químicas...) que de otra forma tendrían un coste insostenible...

Tampoco olvidar, que el dilema de transgénicos "¿sí o no?" no quita el problema de contaminación o toxicidad por herbicidas, por ejemplo. Está claro que si le pongo un gen de resistencia a herbicida a mi girasol, es para que el resto de jaramagos se muera cuando rocíe todo el campo con los polvos mágicos. Muchas veces, para solventar un problema se causan otros. ¿Cuál de ellos es peor? No se sabe, cada uno elige el suyo, pero hay que elegir o el problema no desaparece por sí solo. En cuanto a transgénicos de otra índole, no hay problemas. Por ejemplo, aquellos de la proteína tóxica que mata insectos, presentan la ventaja de no usar insecticidas. Aquellos que porten genes que les den mayor tolerancia a la salinidad, permitirían aumentar los territorios de cultivo... Y así un sinfín de cosas más.

Así que espero que esta completa reflexión os haya ayudado a aclarar algunos de los conceptos que en estos tiempos nos cogen desprevenidos y no sabemos cómo tomar. Como dije al principio, cada uno puede tener su opinión, y será la correcta. Esta es la mía, a pesar de haber intentado tener en cuenta todo lo que ha caído en mis manos los últimos 10 años de mi vida, y que aún sigo intentando completar. No puedo decir que no cambiaré de opinión, pues si en algún estudio veo que realmente se publica algo que es perjudicial, lo leeré con atención y espíritu crítico, para seguir así formando y transformando mi forma de pensar. Eso no significa que no haya leído y visto muchas cosas en contra de los transgénicos, supuestamente enfundados en un halo “científico” que he tenido que rehusar por su falta de objetividad. Y es que a estas alturas, una ya ha leído de casi todo y al final he tenido que aceptar, como el título de la entrada dice: que los transgénicos no son tan malos como los pintan.


PD: Os felicito si habéis llegado hasta aquí y lo habéis leído todo... Como actualización de última hora, he de decir, que aunque en todo el texto hablo de transgénicos, como si fueran fáciles hacerlos, he de aclarar que NO es así. De hecho a veces se intentan modificar organismos durante años sin éxitos. Así que tendríamos otra dificultad más... Y es que, nada es tan fácil como parece... Como para tirar todo el dinero y tiempo invertidos para hacerlos...