19 jul. 2011

Experiencia en la eliminación de mi alien ovárico: Precedentes

Hace unos cuantos días (ya casi dos semanas) me operaron de un quistecillo, y como soy una persona alegre, me apetece compartir mi experiencia en forma de monólogo a lo Club de la comedia, porque sí, en los monólogos de ese tipo siempre se cuentan las situaciones más o menos que todo el mundo ha vivido de forma cómica y en cierta manera cada uno puede sentirse identificado hasta cierto punto.

Aviso que soy algo exagerada, así que no tomar al pie de la letra todo lo que digo, porque lo hago en clave de humor. Si eres hipocondríac@ o demasiado sensible, no te recomiendo la lectura del texto, y tampoco si le tienes repelús a temas escatológicos, porque también hablo sin tapujos.

Por otro lado creo que compartir esta experiencia es positivo para aquellas personas que se encuentren en la misma situación que yo, y puede ayudar a solventar algunas dudas que se plantean si pasas por esto ;) y eliminar ese miedo irracional que todos tenemos ante situaciones nuevas.

Como además me enrollo mucho, y cuando empiezo a escribir no me contengo, he partido todo el texto en partes, correspondiéndose cada parte a un día, porque sino ya es demasiado para leer en un rato. Que lo poco está bien, lo mucho cansa... Y yo cansina no quiero ser :P

Mi quiste tenía el tamaño de un huevito (6 – 7 centímetros), no era ni muy grande (aunque no paraba de crecer, lentamente) ni muy pequeño (como para dejarlo desaparacer por sí solo) y sospecho que albergó en mí más tiempo desde antes de que yo supiera su existencia.


Esta era la imagen que yo tenía mentalmente de cómo sería mi Alien. Lo pinté el día de mi ingreso.

Para mí, que ya soy mayorcita y no tengo niños, era lo más parecido a la maternidad que he experimentado, y en cierto modo le cogí cariño... Claro que le puse nombre, Ali junior, o Alien, y sus pataditas eran los dolores que en los últimos meses sentía constantemente como si fuera flato (tampoco nada importante que no me dejara vivir).

Con respecto a hablar de mi pequeño, no avisé a demasiada gente de que me iba a operar, pero no lo hice conscientemente, ya que yo hablaba de él con naturalidad como si de un "beibi" se tratara, pero (inconscientemente) sólo con algunas personas. Si de algo me he dado cuenta en la vida es que la gente ya tiene suficiente con sus malos rollos como para tener que escuchar los de los demás, así que como yo tampoco le di demasiada importancia, lo mismo lo sabían que no. Si eres conocid@, estás leyendo esto, y no te lo comenté, no me lo tengas en cuenta y no te enfades conmigo por eso. Piensa que te has librado de darte el coñazo con alien parriba, alien pabajo, anestesia parriba, anestesia pabajo, etc...

El día que lo descubrieron fue por pura casualidad. De ahí que en mi cabeza resuene muchas veces el refrán cambiado de “no hay bien que por mal no venga”. Como no tenía muchas molestias (nada fuera de lo común teniendo en cuenta que mis reglas son de las malas malas), lo dejamos tranquilo un tiempo, y revisiones cada cierto tiempo, pero Alien seguía ahí, sin querer desaparecer...

Una de las veces intentaron pincharlo, para ver de qué tipo era, pero la exploración no tuvo éxito porque resulta que descubrí que tengo el útero en retro (es que las modas del pasado siempre vuelven, y el mío se quedó anclado en los pantalones de campana por lo menos) y lo único que me llevé para casa fue un par de pinchazos y un mal trago. [Tener el útero pa'lante o pa'trás es normal de cualquier manera, y es que cada una somos únicas ¿no?]
Imagen de moda Retro.

Así que llegó el día de las pruebas de anestesia, para poder someterme más adelante a la operación por laparoscopia que procederían a su extirpación. Ese día fue un desastre, porque perdieron mi turno, no aparecía en las listas (y eso que me habían llamado para darme la cita), me pincharon mal para sacarme sangre, y la enfermera con la guasa, decía que “pobrecita, le han pinchado el nervio a la niña”... Pero bueno, al menos saqué algo de información sobre donación de órganos, que es que en un hospital no saben informarte de ello.


Así me dejaron el brazo aquella vez, de tanto hurgar buscando la vena... Y eso que no se aprecian bien las tonalidades verde violáceas... XD

Una de las cosas que NO recomiendo, y que yo sí hice pensando en que me tranquilizaría, fue en preguntar a todos mis conocidos por sus experiencias hospitalarias. Aún así, se descubren anécdotas graciosas que la gracia les sale con el tiempo, porque en el momento de vivirlas seguro que no tenían ninguna, pero al menos como tema de conversación da para un buen rato. Eso sí, acabas acumulando tensión, que no se sabe muy bien cómo disipar XD