23 jul. 2011

Último día, salida del Hospital

Mi ventanuco, desde el que entraba fresquito y luz.

 En los Hospitales se duerme poco. Bien por los dolorcillos, bien porque te toca tomarte drogas, bien por lo que sea. Y como se descansa poco, el humor puede verse afectado. Así que esa mañana, intentando quitarle hierro al alboroto de la noche anterior, pero con la espinita clavada, le dí los buenos días a mi compi con un “¿qué tal hoy?¿nos hemos levantado de mejor humor que el de anoche?” Y ya ella y el marido se pusieron a charlar.

Pasamos las revisiones, y la médica me dijo que me daban el alta cuando quisiera, que con lo sana que parecía era un gasto estar allí ocupando cama... Así que como mi padre aún estaba en camino, y yo el día anterior ya había decidido lo que comería ese día, hicimos tiempo hasta después de comer.

Junto con la médica, vino una enfermera, que no sé por qué, me daba todo el aire a familia correspondiente con mi segundo apellido, y así se lo comenté a mi hermana. ¡y qué casualidad cuando la enfermera lo comentó mientras pasaban ronda! Era de un pueblo cercano, y ¡fíjate tú! Compartíamos dicho apellido. Aunque bueno, no es por nada, pero mis parecidos razonables a veces no son tan razonables... ¡con deciros que también a la bruja de Rapunzel (Enredados) la metería en el saco del segundo apellido! Eso sí, con ello no quiero comparaciones de brujas malas ni nada por el estilo XD

Al comentarlo con mi hermana... Sí, ella también había pensado que la señora bruja de Rapunzel se parecía a nuestra madre, y bueno, si te pones a seguir con los parecidos, también a las tías y demás... Como ella dice, es una pena darte cuenta que te va más disfrazarte de mala en las fiestas que de princesa. ¡Muajajaja!

Una de las partes que no había visitado, pero que mi hermana había descubierto en sus excursiones, era un jardincillo al que daba la ventana del cuarto. Así que ni corta ni perezosa, le supliqué que me llevara hasta allí, junto con otra visita que había llegado.

Más tarde (ya dada de alta) averigué que lo llamaban "El jardín de los Locos". Menos mal que nadie nos pilló, porque sino seguro que me hubieran cambiado de sección hospitalaria.

Era un jardín bonito, con sus rosas, su fuente, su banco, y su rinconcito para fumadores. Es algo curioso, pero durante mi ingreso no fumé nada (sí, soy fumadora, y sí, sé que es malo) sin embargo no pude pasar sin el móvil con su intenné y sus redes sociales... De hecho, el día que me operaron subí comentarios que habría que leer como jeroglíficos, ya que la anestesia no me dejaba pulsar las letras correctas.

Soy fan de Little Britain, una serie inglesa de humor. Uno de los personajes es Anne, una paciente de un psiquiátrico, que hace unos ruiditos peculiares y tiene un comportamiento un tanto singular. Yo de por sí muchas veces la imito, y en esas circunstancias: parquecito, bata azul puesta... no pude resistirme a hacer el tonto correteando por el jardín. Como muestra de ello hay algunas fotos, que no tienen nada de desperdicio. Cada vez que las veo me da la risa, y con el vídeo de Anne, aún más.

Por si no lo habíais visto, éste es uno de los sketchs de "Little Britain": Anne in the Garden. ¡Una pena que no hubiera ninguna carretilla por el jardín!

Y sí, me saqué fotos ¿por qué no? Se supone que las fotos son para los momentos felices de nuestras vidas, aunque los tristes también... ¿no? Y de todas formas, mi felicidad estaba en que ya después de eso me iba para casa. Aquí os dejo algunas, o si queréis echar un vistazo al album:



La verdad es que no sé en cuál parezco más carente de razón.

Volvimos a la habitación, comí, preparé la maletilla, guardé los dibujos que hice (porque por las noches me dió por pintar, cosas raras eso sí, no sé si de las drogas que pululaban por el cerebro XD, ya los subiré), me puse guapa... Porque cuando me veo mala cara es cuando me da por pintarme como las puertas, tonterías que tiene una. Y me fui a repartir bombones a las enfermeras, porque las que quedaban sí que se habían portado estupendamente y habían sido buenas conmigo :D



Y por fin llegó mi padre, recogimos todo, me despedí del personal y de mi compi, que ya parecía mejorar, y salimos por la puerta en la que el primer día intenté soslayar la seguridad, con mi pase VIP aún en la muñeca, de recuerdo como las pulserillas de los festivales de verano.

¡Y con esto y un bizcocho! He aquí mi aventura hospitalaria. Ya me quitaron los puntos y estoy sanita del todo (o al menos eso parece :P ). Espero que os hayáis reído aunque sea un poco... Al menos, a mí me ha cambiado la vida... Lo que más he notado es que antes de la operación, tenía fobia a tocarme el ombligo (o incluso ver a otras personas tocárselo). Ahora, me toco el ombligo sin pudor ninguno, y voy enseñando las cicatrices como trofeos de guerra. Eso sí, no tengo piedad con aquellas personas que son como yo era. Si te da "cosica" tocar ombligos, ¡huye! porque sino te perseguiré toda echada hacia atrás hurgándome en el mío mientras correteo para que te dé repelús.

Así que resumiendo, si tienes fobias, enfréntate a ellas y trepánate el ombligo. No será útil, pero si tienes un quiste, al menos es sano :D


FIN